Most Favored Nation (MFN) en rondas de inversión: ventajas, riesgos y límites de negociación
La financiación de startups exige encontrar un equilibrio entre la protección de los inversores y la capacidad de la empresa para seguir captando capital. En este contexto, la cláusula Most Favored Nation (MFN) o de Nación Más Favorecida se ha convertido en un mecanismo habitual, especialmente en operaciones estructuradas mediante notas convertibles, SAFE u otros instrumentos de financiación previos a una ronda de inversión.
Su finalidad es proteger a quienes invierten en las primeras fases del proyecto, evitando que otros inversores obtengan posteriormente condiciones significativamente más ventajosas. Sin embargo, una cláusula redactada de forma demasiado amplia también puede limitar la capacidad de la startup para negociar futuras rondas. Por ello, es importante conocer cómo funciona y qué aspectos conviene regular desde el inicio.
¿Qué es la cláusula Most Favored Nation y cómo opera en una ronda de inversión?
La cláusula Most Favored Nation (MFN) es una previsión contractual que permite a un inversor acogerse a las condiciones más favorables que la sociedad conceda posteriormente a otros inversores. De esta forma, quien participa en una fase temprana de financiación evita quedar en una posición menos beneficiosa si la empresa ofrece mejores términos en una ronda posterior.
Su utilización es especialmente frecuente en instrumentos convertibles, ya que en ese momento todavía no existe una valoración definitiva de la compañía. La MFN ofrece al inversor una garantía adicional frente a la incertidumbre propia de las primeras etapas del negocio, permitiéndole beneficiarse de determinadas mejoras que puedan acordarse más adelante.
No obstante, el alcance de esta cláusula dependerá siempre de lo pactado entre las partes. Algunas MFN únicamente afectan a cuestiones económicas, como descuentos o límites de valoración, mientras que otras también pueden extenderse a determinados derechos societarios o de protección del inversor. Precisamente por ello, su redacción debe ser clara para evitar interpretaciones que generen conflictos en futuras operaciones.
Ventajas para el inversor y riesgos para la startup en futuras rondas
Desde la perspectiva del inversor, la MFN constituye una herramienta de protección frente al riesgo de que nuevos participantes obtengan condiciones más favorables pese a haber asumido un menor nivel de incertidumbre. Esta garantía puede facilitar la inversión en fases iniciales, cuando resulta más difícil valorar objetivamente el potencial de la empresa.
Sin embargo, la misma cláusula puede generar inconvenientes para la startup. El principal es la pérdida de flexibilidad para negociar nuevas rondas. Si la empresa necesita ofrecer condiciones específicas para atraer a un inversor estratégico, una MFN demasiado amplia puede obligarla a extender automáticamente esas ventajas a inversores anteriores, incrementando el coste de la financiación.
Además, cuando la cláusula no define con precisión qué se entiende por «condiciones más favorables», pueden surgir discrepancias sobre su aplicación. Esta incertidumbre puede complicar la negociación con nuevos inversores e incluso retrasar el cierre de futuras operaciones.
Por ello, aunque la MFN responde a un interés legítimo de protección, su contenido debe ajustarse a las necesidades reales de la inversión y al plan de crecimiento de la sociedad.
Cómo limitar la MFN en la negociación: alcance, excepciones y vigencia
La mejor forma de evitar conflictos consiste en negociar una cláusula equilibrada desde el principio. En primer lugar, conviene delimitar expresamente su alcance, especificando qué condiciones podrán igualarse y cuáles quedarán excluidas. En la práctica, es habitual restringir la MFN a determinados aspectos económicos y dejar fuera derechos corporativos o ventajas concedidas a inversores que aporten un valor estratégico para la compañía.
También es recomendable establecer excepciones para determinadas operaciones, como planes de incentivos para empleados o inversiones realizadas por socios industriales. De este modo, la startup mantiene un margen razonable para adaptar futuras rondas a sus necesidades sin afectar automáticamente a las inversiones anteriores.
Igualmente importante es fijar una duración limitada de la cláusula. Lo habitual es que la MFN deje de aplicarse cuando se produzca una ronda cualificada, tenga lugar la conversión del instrumento financiero o transcurra el plazo acordado por las partes. Esta limitación evita que la cláusula condicione indefinidamente la política de financiación de la empresa.
Conclusión
La cláusula Most Favored Nation (MFN) puede ser una herramienta útil para proteger a los inversores que participan en las primeras fases de una startup, pero su eficacia depende en gran medida de cómo se negocie y redacte. Una regulación proporcionada permite ofrecer seguridad al inversor sin restringir innecesariamente la capacidad de la empresa para captar financiación en el futuro.
Por ello, antes de incorporar una MFN a un acuerdo de inversión, resulta recomendable analizar su alcance, sus excepciones y su duración, de forma que ambas partes puedan proteger sus intereses y favorecer el desarrollo de futuras rondas de financiación.

Beatriz Núñez es abogada especialista en derecho mercantil, reestructuración societaria y fusiones y adquisiciones.
Cuenta con una sólida experiencia en asesoramiento jurídico a empresas nacionales e internacionales, especialmente en planificación de rondas de inversión, contratación mercantil e inmobiliaria y gestión integral de la secretaría de sociedades. Es graduada en Derecho por la Universidad Complutense y posee un doble máster en acceso a la abogacía y asesoría jurídica de empresas por el Centro de Estudios Garrigues, además de un diploma en relaciones internacionales por la Universidad Villanueva.






