El venture capital o capital de riesgo es una operación cada vez más común que consiste en aportar capital financiero a startups de gran potencial y riesgo durante su fase de crecimiento. Con esta operación el mecenas pasa a convertirse en el propietario de parte del activo de las empresas en las que invierte y con las que espera sacar gran rentabilidad en el futuro. Por eso, este tipo de actividades se dan especialmente en empresas tecnológicas y/o pertenecientes a sectores en los que se espera un crecimiento exponencial por encima de la media.

En este artículo pasamos a explicar qué entendemos por venture capital o capital de riesgo, cuándo suelen darse este tipo de operaciones en las start ups y por qué fases pasa el proceso.

¿Qué entendemos por venture capital o capital de riesgo?

Venture Capital (VC) es un tipo de operación financiera en donde se produce por parte de una empresa el aporte de capital a startups con elevado potencial de crecimiento y altos niveles de riesgo.
El concepto Venture Capital se presenta como un método de financiación para aquellas empresas que están en fase de desarrollo y que ya han recurrido sin fortuna a otras fuentes de financiación. Generalmente se destina a empresas con un componente tecnológico o un modelo de negocio disruptivo, en sectores en los que se espera un crecimiento por encima de la media de la economía.
A cambio de esto pasará a controlar un porcentaje del negocio, además de contar con un puesto en el consejo de administración y/o contar con derecho de voto en las asambleas.
Los fondos de venture capital operan normalmente en un ambiente de incertidumbre.

¿Cuándo suelen entrar los venture capital en las start ups?

Los que suelen recurrir a este tipo de capital suelen ser compañías de pequeño tamaño, con un alto riesgo, resultados negativos en sus primeros años de vida.
El modus operandi en la inversión implica no realizar todo en una sola ronda, sino que reservan capital para hacen inversiones sucesivas en rondas posteriores. Ello garantiza que la startup va a disponer de unos ingresos estables.
En lo que se refiere al periodo de duración, los inversores deben inmovilizar el capital durante un plazo de cinco a diez años antes de salirse del capital de la compañía.
Aunque estas empresas inversoras no se involucran en la gestión cotidiana de la startup, sí que suelen exigir estar en el consejo de la startup desde donde poder influir o vetar decisiones que no sirvan para maximizar el valor de la empresa.

¿Qué fases tiene el venture capital?

Recaudación de fondos: es una etapa que dura entre 6 meses y 1 año. La entidad de capital riesgo busca fondos de los inversores, pero en ningún caso son invertidos.
Búsqueda de inversiones: una vez que el fondo del capital riesgo es cerrado a nuevos inversores, se empiezan a buscar oportunidades de inversión. En esta segunda etapa se diseñan las comisiones. Esta etapa puede durar hasta cinco años.
Compromiso de inversión: en esta etapa se decide en qué compañías se va a invertir y qué cuantía del fondo se va a destinar a cada una de ellas. En esta etapa sí que son invertidos los fondos en las empresas, que como regla general no suelen dar rentabilidades positivas. Esta etapa suele durar entre 3 y 5 años.
Gestión de inversiones: en esta etapa ya se encuentra cuando todo el capital ha sido invertido. Es aquí cuando la entidad de capital riesgo empieza a gestionar la cartera de empresas y proveerlas de conocimientos y experiencia de negocio. En esta etapa la inversión empieza a dar beneficios y es cuando se empieza a desarrollar un plan de salida.
Liquidación del fondo: el fondo se cierra y los beneficios son distribuidos entre los inversores y la entidad de capital riesgo (comisiones)
Los riesgos pueden ser innumerables, pero los que generalmente se observan al detalle en los proyectos son: que el equipo no sea el ideal, que la idea no se pueda materializar, que no haya mercado, etc., y su resultado siempre será la pérdida total o parcial de la inversión realizada.
Entre los éxitos españoles del venture capital destacan empresas como Privalia, vendida por 470 millones de euros, o Idealista.com, vendida por 250 millones de euros.

Letslaw

En Letslaw asesoramos a las startups para ayudarlas a tomar las mejores decisiones hacía su crecimiento.