El Tribunal de Justicia condena a cinco empresas que pedían a los ganadores que llamaran a un número de teléfono de tarificación adicional para recibir su premio.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea  considera ilegal la publicidad que crea la falsa impresión en el consumidor de que ha ganado o ganará un premio a cambio de un pago, “aún cuando el gasto impuesto sea insignificante en relación con el valor de la recompensa o no confiera ningún beneficio a las empresas”, según una sentencia hecha pública este jueves.

Este tipo de “prácticas agresivas”  consistían en ofrecer a los ganadores un premio que podía ir desde un reloj suizo hasta un crucero con la condición en determinados casos de que debían cubrir unos gastos adicionales estipulados por la entrega y el seguro, de los cuales la empresa anunciante utilizaba una parte para financiar el coste de adquisición del artículo reclamado. Además, los ganadores debían llamar a un teléfono de tarificación adicional para confirmar dichos premios

En su defensa, estas cinco empresas condenadas manifestaron en observaciones ante el Tribunal de Justicia que lo importante para ellos era la actualización de las bases de datos de los participantes para utilizar dichos datos para ofrecer a clientes y consumidores servicios más acordes a sus perfiles o para ceder dichos datos a otras sociedades para que éstas los utilizaran de la misma forma.

Los jueces alegan en la sentencia “que es  irrelevante que el gasto impuesto al consumidor, sea insignificante en relación con el valor del premio o que no confiera ningún beneficio al profesional y que es irrelevante de la misma manera que las acciones relacionadas con la obtención de un premio puedan realizarse según diversos métodos que el profesional propone al consumidor, de los que al menos uno de ellos es gratuito, cuando uno o varios de los métodos propuestos dan lugar a que el consumidor incurra en un gasto para informarse sobre el premio o sus modalidades de obtención”.

El fallo considera además que los tribunales nacionales “deben apreciar la información facilitada a los consumidores a los que se dirigen tales prácticas teniendo en cuenta la claridad de tal información y si es comprensible o no”.

Esta medida, primera de su género reabre el debate sobre el vacío legal existente en este tipo de premios y concursos que sin llegar a ser fraudulentos rozan una legalidad no siempre bien delimitada. En este sentido la sentencia ha servido para clarificar  que el derecho de la Unión Europea “prohíbe las prácticas agresivas mediante las que se crea la impresión de que el consumidor ha ganado un premio cuando este debe efectuar un pago o incurrir en cualquier gasto para informarse de la clase de premio obtenido o para proceder a su recogida”. El fallo considera además que los tribunales nacionales “deben apreciar la información facilitada a los consumidores a los que se dirigen tales prácticas teniendo en cuenta la claridad de tal información y si es comprensible o no”.

 

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