La firma electrónica es un conjunto de datos electrónicos que acompañan o que están asociados a un documento electrónico. Sus principales características son las siguientes:

  • Identificar al firmante de manera inequívoca.
  • Asegurar la integridad del documento firmado. Esto quiere decir que el documento firmado es exactamente el mismo que el original, y que no ha sufrido ninguna alteración o manipulación.
  • Garantizar la veracidad de la firma en el documento. Los datos que utiliza el firmante para realizar la firma son únicos y exclusivos. Por tanto, posteriormente, no puede decir que no ha firmado el documento.

La firma electrónica tiene su propio fundamento jurídico. Viene recogido en la Ley 59/2003 de Firma Electrónica y se desarrolla en mayor profundidad en todas y cada una de las secciones de las bases legales de cada una de las firmas electrónicas.

 

¿Qué es la firma electrónica y cómo se obtiene?

La normativa que regula esta cuestión distingue entre dos tipos de firmas electrónicas. Por un lado la firma electrónica avanzada y, por otro, la firma electrónica reconocida.

La primera se distingue porque “permite identificar al firmante y detectar cualquier cambio ulterior de los datos firmados”. Además, está vinculada al firmante y permite su control exclusivo.

Por otro lado, la firma electrónica reconocida da un paso más. Esto es porque se basa en un certificado y está generada mediante un dispositivo seguro de creación de firma. A estos efectos, solo la firma reconocida tiene la misma validez que la firma manuscrita. Ya que cuenta con la distinción de una autoridad competente.

Para conseguir que una firma electrónica sea válidamente reconocida debe contar, entre otras, con las siguientes cuatro características principales: (i) poder identificar al firmante, (ii) poder verificar la integridad del documento, (iii) poder garantizar el no repudio y (iv) contar con la participación de un tercero de confianza. Pero, además, debe contar con un certificado reconocido.

Para poder utilizar esta firma se necesita un certificado electrónico válido. Es decir, que sea expedido por la Autoridad de Certificación o un DNI electrónico. Por el hecho de contener unas claves criptográficas que son los elementos necesarios para poder firmar válidamente. En España, el certificado que se emite de manera más habitual es el Certificado de Persona Física o Jurídica expedido por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.

La solicitud del certificado digital a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre es muy sencilla. En primer lugar, se deberá realizar la solicitud de este certificado a través de la página web. El siguiente paso será acudir a alguna de las oficinas para acreditar la identidad físicamente. Por último, se obtendrá el certificado. El certificado podrá ser emitido en formato hardware a través de tarjetas que se entregan directamente al usuario o en formato software, descargando el certificado desde el ordenador.

 

¿En qué contextos puede utilizarse?

Como ya hemos mencionado anteriormente, la firma electrónica tiene tres características esenciales en la comunicación por Internet, que son

  1. Identificación del firmante.
  2. Integridad de los datos.
  3. No repudio.

No obstante, a parte de eso, las implicaciones prácticas de la misma son muchas y variadas.

Es posible que te hayas preguntado qué tipo de documentos pueden firmarse haciendo uso de la tecnología por medio de la firma electrónica. La respuesta es sencilla, se puede firmar cualquier documento. Esto es porque la firma electrónica es legal y sus ventajas, su comodidad, su seguridad y rapidez, son adecuadas para todo tipo de documentos y contratos.

Por lo general el uso de la firma electrónica está orientada a realizar operaciones por internet que en la vida cotidiana requieren de una firma para ser validadas.

Algunos ejemplos de estas operaciones cotidianas que a día de hoy se pueden realizar haciendo uso de la firma electrónica son:

  • Realizar la Declaración de la Renta a través de internet.
  • Solicitudes en los registros electrónicos administrativos.
  • Solicitar la vida laboral.
  • Recibir notificaciones electrónicas.
  • Firmar de correos electrónicos, facturas electrónicas y todo tipo de contratos y/o acuerdos.

 

Diferencia entre firma electrónica y firma digital

La principal diferencia que existe entre una y otra es que mientras que la firma digital hace referencia a una serie de métodos criptográficos, el concepto de firma electrónica es de naturaleza fundamentalmente legal. Confiere a la firma un marco normativo que le otorga su validez jurídica.

No obstante, mencionar que la firma digital también es legal. Pero no tiene naturaleza jurídica per se, en tanto en cuanto que su objetivo no es dar fe de un acto de voluntad por parte del firmante, sino tan sólo encriptar los datos de un documento para conferirle mayor seguridad.

La firma electrónica es una expresión genérica y mucho más amplia. Hace referencia a los datos electrónicos. Por su parte, la firma digital es la firma con criptografía basada en clave pública.

De esta manera, la firma digital es la que evita la suplantación de identidad y permite la autenticación e identificación en toda clase de procesos.

Lo que realmente significa una solución de firma electrónica basada en tecnología de firma digital es esa capacidad de recopilar evidencias electrónicas de integridad e identificación. Es evidente que cuanto mayores sean las evidencias que se verifiquen durante el proceso de firma, mayores serán las probabilidades de que el documento firmado tenga validez en un proceso judicial.

En LETSLAW podemos ayudarte con cualquier procedimiento de firma electrónica o ante cualquier duda al respecto.