El término eSports, viene del término inglés “Electronic Sports” y engloba a las competiciones de videojuegos multijugador. La peculiaridad de este nuevo fenómeno es que los jugadores de estos videojuegos se dedican a ello de forma profesional.

El sector de los eSports, es un sector en crecimiento, en el que convergen muchos actores, pero que carece de una regulación específica. En España el consumo de videojuegos es mucho mayor que en otros países de nuestro entorno, situándolo en el 9º puesto de países del mundo por ingresos de la industria del videojuego.

Teniendo en cuenta lo anterior, la necesidad de una normativa específica para los eSports en España resulta fundamental. Un buen marco regulatorio puede dar un impulso definitivo a esta actividad que se convertirá en el futuro del entretenimiento.

Forma jurídica de los clubes de eSports en España

Como hemos señalado anteriormente, los eSports no cuentan con una regulación específica, lo que conlleva que se estén aplicando leyes que no están adaptadas a las necesidades de este nuevo fenómeno.

Desde el auge del sector, algunos de los clubes de futbol han decidido integrar en su estructura equipos de eSports. No obstante, como actualmente no es posible crear un club deportivo basado en eSports ya que no están considerados como actividad deportiva, lo habitual es crearlos bajo la figura de las sociedades limitadas. A través de esta figura se consigue crear una entidad jurídica en la que canalizar todas las relaciones del club con terceros, como por ejemplo con patrocinadores y distribuidores.

Carácter laboral de la relación entre el club y sus jugadores

Como sucede con los jugadores de deportes tradicionales, las relaciones de los jugadores de eSports con sus clubes se podrían encuadrar dentro de una relación de índole laboral, ya que existen claras similitudes que permiten plantear la concurrencia de las características de este tipo de relaciones:

  1. Dependencia: El jugador a la hora de realizar su trabajo debe seguir las órdenes del club y del entrenador.
  2. Remuneración: El jugador de eSports perciben una determinada cantidad de dinero por formar parte de un equipo y participar en competiciones.
  3. Regularidad: Los profesionales de los eSports no solo trabajan cuando tienen competiciones, sino que además dedican horas a entrenar junto con sus compañeros de equipo bajo la supervisión de un entrenador.
  4. Voluntariedad: Los jugadores de eSports se integran en equipos y compiten por su propia iniciativa.
  5. Ajenidad: El jugador no asume los riesgos de su actividad, ya que sigue percibiendo una remuneración independientemente de los resultados de su club.

Además de lo anterior, en el caso de que los eSports fuesen considerados como disciplina deportiva podría llegar a encuadrarse la relación como una relación laboral de carácter especial (relación laboral de deportistas profesionales).

No obstante lo anterior, en la actualidad este tipo de relaciones suele articularse a través de contratos mercantiles en los que los jugadores son remunerados por la cesión de sus derechos de imagen. Si bien es cierto que la regulación de la cesión de derechos de imagen en un contrato es importante, no debemos olvidar que este contrato no puede suplir al contrato laboral.

¿Cómo afecta la propiedad intelectual a los eSports?

Otra de las áreas del Derecho que tiene una relevancia fundamental en el sector de los eSports es la Propiedad intelectual. Prueba de ello es que los eSports tienen como sustento el propio videojuego cuya naturaleza jurídica sigue siendo hoy en día una cuestión controvertida, en cuanto que la vigente Ley de Propiedad Intelectual no incluye de forma expresa la categoría de ‘videojuego’ en su artículo 10, que establece un listado numerus apertus de obras protegibles por los derechos de autor.

Las productoras que crean los videojuegos realizan proyectos de una duración media de 3 años, en los que trabajan profesionales propios y externos. La variedad de profesionales que están involucrados en un videojuego es muy amplia: programadores, desarrolladores, animadores, ingenieros de sonido, guionistas, productores, editores, agencias de comunicación, publicistas. Por todo ello, se deben de tener en cuenta las siguientes cuestiones:

Las competiciones pueden ser llevadas a cabo por el propio desarrollador del videojuego, o también puede darse el caso de que el desarrollador licencie a terceros la organización de las competiciones o la difusión de las mismas. En este segundo caso, será necesario que las entidades obtengan las licencias oportunas para poder llevar a cabo estos actos de explotación.

Otra cuestión que habrá que determinar es quién es el titular de los derechos audiovisuales. Una vez determinado los titulares de los mismos, estos podrán ofrecer el producto por sí mismos o licenciar su explotación a terceros como pueden ser las plataformas de internet, a cambio de una contraprestación económica.

Por último, los videojuegos han pasado de jugarse en entornos privados a comenzarse a utilizar de forma pública. Esta comunicación pública ofrece una nueva vía a las entidades de gestión que gestionan los derechos exclusivos o de simple remuneración de autores y otros participantes clave en los videojuegos.

En LETSLAW contamos con un equipo de profesionales especializados en los diferentes sectores de actividad que engloban a los eSports. Si necesitas asesoramiento sobre esta materia consúltanos pinchando aquí.