By Paula Iun

En la actualidad es inevitable que cada uno de nosotros formemos parte de al menos una, sino más, red social. Pero… ¿qué sucede con las cuentas y contraseñas de las redes sociales en caso de fallecimiento?

 Si hay algo que podemos asegurar con certeza, es que antes o después todos moriremos. Esto nos obliga a pensar también, y ahora con más frecuencia, en las consecuencias de la muerte en el mundo online.Redes sociales como Facebook o Twitter ya prevén estos contratiempos y facilitan vías para dar de baja a los usuarios fallecidos o bien abrir un perfil conmemorativo donde los “amigos” del difunto en la red social pueden dejarle mensajes en su muro a modo de homenaje.

La red social creada por Mark Zuckerberg afirma que cada año fallecen alrededor de 200.000 de sus usuarios y permite transformar los perfiles de estos usuarios en conmemorativos. Sin embargo, antes se debe informar mediante un  del óbito del familiar en el que se debe presentar el certificado de defunción, esquela pública o cualquier medio fehaciente que acredite la defunción del usuario.

Para el caso de Twitter, el procedimiento no es menos complicado, ya que para desactivar el perfil de algún usuario es necesario que la familia proporcione el nombre del fallecido, una copia del certificado de defunción, una copia de un documento de identidad oficial y una declaración notarial.

En principio si una persona fallece, lo primero que habría que determinar en cuanto a su presencia online es si lo que ha generado en Internet es un bien material o inmaterial, porque puede que lo que el fallecido escribía en su blog o compartía en sus perfiles de Facebook o Twitter sea un activo, es decir tenga un valor en sí mismo (como por ejemplo en el caso de un escritor o un fotógrafo). En estos casos, los herederos son los que tienen los derechos sobre esos bienes, a no ser que estén bajo alguna licencia específica y/o el difunto haya especificado claramente su voluntad al respecto.También se deben tener en cuanta las condiciones particulares de la redes sociales pues, en la mayoría de éstas, al subir y compartir contenidos, éstos pasan a formar parte de la red social la cual adquiere todas las licencias de explotación sobre esos contenidos. En este sentido, si la sede de la red social está en España, es mucho más fácil  y sobre todo más rápido poder comunicar que un pariente ha fallecido y  que deseamos cerrar su perfil o cuenta o recuperar sus claves y/o contenidos. Si se encuentra en Estados Unidos, el proceso es mucho más peliagudo, lento y depende de las condiciones de cada compañía.

 En cuanto a la gran novedad que anuncian las propuestas legislativas de la Comisión Europea, el Derecho al Olvido en Internet, los fallecidos no tendrían derecho a la protección de datos. Sus herederos pueden pedir que se cancelen sus datos en algunos casos concretos, pero si una persona que ha muerto está registrada de forma correcta en algún Sitio Web o red social, eso perdurará hasta que la compañía decida eliminar dicha información por inactividad o hasta que finalmente atiendan las peticiones de sus familiares.

 

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