Los NFTs pretenden revolucionar la industria digital, ofreciendo un nuevo mercado de intercambio mediante el que ofrecer un soporte único, seguro, certificado y verdadero para toda clase de activos digitales y cripto-coleccionables, desde obras de arte, hasta videojuegos.

Recientemente han proliferado todo tipo de noticias sobre ventas y subastas de “bienes” bastante atípicos. En las pasadas semanas, Jack Dorsey (fundador de Twitter) subastó su primer tweet, escrito en 2006, alcanzando la subasta los 2,9 millones de dólares y el artista Beeple (Mike Winkelmann) vendió su obra digital “Everyday – The First 5000 days” por 69 millones de dólares.

Ambas transacciones guardan relación en base a sus características comunes: se trata de (i) activos digitales, (ii) únicos e irreemplazables (de ahí, no fungibles) y (iii) asociados a la red Blockchain.

En definitiva, los NFTs se están convirtiendo en la punta de lanza para que podamos tener propiedad privada en el mundo de Internet.

Definición de NFTs

En una primera aproximación poco ortodoxa, podríamos definir un NFT como cualquier activo o bien vinculado a una cadena de bloques que permite tanto su transacción como certificar su unicidad.

A nivel técnico, un NFT son “tokens” o registros criptográficos contenidos dentro de una cadena de bloques (Blockchains) que representan y se encuentran vinculados unívocamente a un activo único. Estos activos pueden ser de cualquier tipo, desde a activos digitales a bienes reales, como, por ejemplo, imágenes, vídeos, música o el código fuente de un programa informático.

La información del NFT contenida en la Blockchain tiene un alto grado de seguridad y de confianza sobre su autenticidad, permitiendo certificar el origen e historia del activo digital. Las bondades de la tecnología Blockchain permite, además, asociar a estos NFTs un código para su ejecución según se transaccione con el NFT, por ejemplo, automatizando el pago de impuestos derivados de la transacción o bien, que el creador reciba una comisión por la cadena de ventas y revalorización del activo digital.

A diferencia de las criptomonedas, con las que comparten la tecnología Blockchain, los NFTs son únicos, irreplicables, no se pueden dividir o destruir y permiten identificar fácilmente al propietario del NFT gracias al funcionamiento transparente y descentralizado de la rede Blockchain.

Una nueva forma de coleccionar

La funcionalidad más atractiva de los NFTs es su utilización mediante aplicaciones descentralizadas (DApps) para la emisión y registro de activos digitales únicos y los denominados criptocoleccionables. Como hemos adelantado, un NFT puede ser cualquier clase de activo, real o digital, como obras de arte, productos de coleccionistas o de inversión. Las posibilidades son prácticamente infinitas.

Uno de los baremos que agregan valor a un activo es su exclusividad en el mercado, es decir, cuan numeroso o escaso es el bien que se pretende adquirir. Los activos digitales parten de la problemática de la facilidad con la que pueden ser copiados o reproducidos, haciendo que esta exclusividad se diluya completamente. Este problema lo soluciona la tecnología Blockchain gracias al proceso de tokenización del activo digital, mitigando prácticamente al 99% las posibilidades de copia o fraude sobre los activos digitales.

Cada NFTs es un token único, seguro y certificado que no se puede replicar o imitar. Al generarse un NFT, se está creando realmente un certificado digital de confianza sobre un contenido concreto. Traducido a lenguaje de mercado, esto hace que la conversión de un activo en NFTs le otorgue un doble valor al activo tokenizado: exclusividad y coleccionismo. Su individualización y no fungibilidad les agrega la capacidad de funcionar como bienes de intercambio con una alta capacidad de revalorización debido al mercado especulativo paralelo que surge siempre entorno al mercado del coleccionismo.

Pros y contras de los NFTs

En términos económicos, las principales ventajas destacables de los NFTs son las siguientes:

  • Nuevo Mercado. Los NFTs han creado un nuevo mercado digital de intercambio y alto valor añadido, capaz de generar grandes ingresos.
  • Ofrece una dimensión alternativa al Derecho de Propiedad clásico, ofreciendo nuevos registros y modos de acceso a la propiedad a través de canales digitales.
  • Gracias al uso de la Tecnología Blockchain, el desarrollo de los NFTs puede implicar todo un despliegue de desarrollos auxiliares que ayuden a la transformación y digitalización del mercado de los derechos reales.

No obstante, no es oro todo lo que reluce, los NFTs generan incertidumbre entre los usuarios y el mercado pues:

  • Es una aplicación tecnológica del Blockchain relativamente nueva, quedando todavía plazo para la maduración del sistema y de DApps adecuadas para la generación y certificación de NFTs.
  • Actualmente es un mercado puramente especulativo y de gran riesgo, dirigido más bien a grandes fortunas o expertos inversores. La accesibilidad al gran público no depende de la capacidad económica del usuario, sino del conocimiento y la asunción del riesgo que supone adquirir un NFT.
  • Hasta la fecha, las aplicaciones de los NFTs están muy limitadas a entornos puramente digitales y de coleccionismo, no siendo atractivos para un amplio espectro de inversores o compradores de todo tipo.

El efecto ambiental de estos activos digitales coleccionables

Uno de los puntos que más controversia genera entorno a los NFTs tiene poco que ver con la dimensión económica o tecnológica de esta nueva aplicación de la tecnología Blockchain. Hablamos del impacto ambiental que supone para el medio ambiente las tareas de generación y realización de transacciones de estos NFTs.

Un NFTs se desenvuelve, al igual que las criptomonedas, dentro de la red Blockchain. Actualmente, la red que soporta prácticamente todos los intercambios de NFTs en el mundo es la red Blockchain de Ethereum, la que por cada transacción de un bloque completo consume aproximadamente 35 kWh de electricidad, una cantidad de energía eléctrica (recordemos que es una red Blockchain de Proof of Work) equivalente a la que consume un hogar en Estados Unidos durante una semana.

Esto sería el equivalente medioambiental de una transacción media dentro de la red Ethereum. El problema ambiental viene dado por la complejidad y cantidad de transacciones implicadas en un NFT dentro de una red Blockchain de Proof of Work como Ethereum. Un solo NFT puede implicar multitud de transacciones, entre ellas, la emisión del NFT, la puja, cancelación de registros, venta y transferencia de la propiedad.

Cada estadio dentro de la cadena implica multitud de transacciones, cada una con un impacto energético severo según las estimaciones más adversas, que sitúan la huella medioambiental de todo el proceso completo del NFT descrito, alrededor de los 330 kWh y los 195Kg de CO2. En términos de equivalencia, una transacción con NFT consume actualmente la misma energía eléctrica que un adulto en su domicilio en un mes.

No obstante, este consumo energético y huella medioambiental se debe al tipo de tecnología Blockchain empleada, al basarse la Red Ethereum en los protocolos de Prueba de Trabajo (Proof of Work) los cuales son deliberadamente complejos e intensos computacionalmente para otorgar seguridad a la red, pues un consumo de energía tan desmesurado hace que sea poco atractivo para los hackers intentar atacar la red Ethereum por el alto coste energético y en tiempo que supone.

En la actualidad, se han propuesto diversas alternativas mediante las que abordar este problema ambiental de los NFTs. La principal alternativa propuesta es la de emplear redes Blockchain que empleen protocolos de encriptación y trabajo alternativos al Proof of Work más eficientes energéticamente, concretamente el Proof of Stake o Prueba de Participación. Otras voces han propuesto la construcción de una nueva capa dentro de la Red Ethereum dedicada exclusiva y eficientemente a las transacciones NFTs off-chain.

Aunque quizás, en todo esto se nos olvide la mejor de las alternativas: fuentes de energía renovables o con bajo impacto ambiental, que no generen emisiones a la atmósfera de CO2.

Letslaw es un despacho especializado en derecho de las nuevas tecnologías y en protección de datos.