¿Hay límites a la libertad de expresión en redes sociales? En los últimos años, el derecho a la libertad de expresión en internet y, concretamente, en las distintas plataformas digitales o redes sociales existentes ha adquirido una especial relevancia teniendo en cuenta que se trata de espacios en los que millones de personas expresan sus ideas a diario casi sin ningún tipo de control.

¿Qué es la libertad de expresión?

La libertad de expresión es un derecho fundamental inherente al ser humano y reconocido en el artículo 20 de la Constitución Española en el que se estipula claramente que se reconocen y protegen los derechos “a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”.

Asimismo, este derecho se encuentra regulado en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el que se establece que “todo el mundo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión, este derecho incluye la libertad a mantener opiniones sin interferencias y a buscar, recibir e impartir información e ideas a través de cualquier medio sin tener en cuenta las fronteras”.

En este sentido, la libertad de expresión abarca las libertades de opinión, de información, de cátedra y de prensa. Se trata de un derecho que resulta esencial para poder participar activamente en una sociedad libre y democrática. Según el derecho internacional, para que una sociedad sea considerada libre y democrática, la limitación a la libertad de expresión deberá ser mínima, proporcionada y justificada.

¿Qué límites tiene la libertad de expresión?

A priori, la libertad de expresión termina en el momento que este derecho atenta o colisiona con otro derecho fundamental de otra persona. Por ello, como todo derecho, su reconocimiento también implica deberes y responsabilidades por lo que tiene límites.

Los motivos más comunes por los que la libertad de expresión se vería condicionada por parte del Estado o, bien, objeto de denuncias por parte de la persona agraviada, son, entre otros, por actos de libertad de expresión dirigidos a la difamación, la calumnia, la obscenidad, la sedición, la incitación a la violencia, al odio, a la discriminación o a actos de terrorismo, etc.

No obstante, cuando dos derechos fundamentales como, por ejemplo, la libertad de expresión y el derecho al honor y a la dignidad colisionan, los Tribunales deberán ponderar ambos derechos y, teniendo en cuenta el caso concreto, determinar si la conducta en cuestión constituye un ejercicio lícito del derecho fundamental a la libertad de expresión y si el valor predominante de la libertad de expresión estaría justificado.

Libertad de expresión en redes sociales

Mucho se ha debatido acerca de la libertad de circulación de contenidos en redes sociales que, en numerosas ocasiones, se vierten desde el anonimato. Así como las implicaciones legales o responsabilidades que derivan de dichas actuaciones tanto para quienes las vierten, como para las plataformas que albergan dicha información.

En términos generales, las redes sociales son un canal en el que se pueden perpetrar los mismos delitos que en cualquier otro lugar, con la excepción de que no cuenta con una regulación legal específica que castigue estas conductas.

A este respecto, es preciso indicar que la reciente jurisprudencia es tajante cuando determina que la libertad de expresión no es, en ningún caso, un derecho indiscriminado al insulto y que, los perpetradores de tales actos serán responsables por los delitos cometidos.

Asimismo, las plataformas o redes sociales en las que tienen lugar este tipo de delitos podrán ser igualmente responsables cuando conozcan de manera inequívoca y efectiva que se ha producido, o se está produciendo, la vulneración de un derecho fundamental de una persona o usuario y no actúen con la debida diligencia para sufragar o minimizar los daños ocasionados a la víctima como, por ejemplo, la supresión de las publicaciones injuriosas, el bloqueo de la cuenta del usuario que está atentando contra los derechos de otros, etc.

En conclusión, existe una línea muy fina entre la libertad de expresión y la comisión de determinados delitos que menoscaban la integridad y buen nombre de otra persona por lo que, cualquier persona víctima de un delito de estas características a través de redes sociales podrá verse resarcido mediante la interposición de una denuncia o querella ante la autoridad judicial competente.