El pasado 21 de abril de 2020, el Comité Europeo de Protección de Datos (European Data Protection Board) hizo pública una Guía que recoge la medidas y directrices a seguir respecto al uso de datos a través de aplicaciones para la localización y rastreo de los usuarios en el contexto de la pandemia generada por el denominado COVID-19.

Con esta Guía se pretende desarrollar un sistema común europeo en respuesta a la crisis actual o, al menos, ofrecer un marco interoperable, de forma que la protección de datos personales de los individuos siga siendo el principal objetivo de todos los países europeos. Además, en esta Guía se establece que, la eficacia, la necesidad y la proporcionalidad deben primar frente a toda medida adoptada por los gobiernos de los Estados Miembros o instituciones de la Unión Europea cuando utilicen cualquier tipo de herramienta o aplicación para tratar datos personales de los ciudadanos en la lucha contra el COVID-19.

En este sentido, las aplicaciones móviles de asesoramiento sanitario ya constituyen una parte importante del ecosistema sanitario móvil, y han demostrado su eficacia a efectos de prevención y diagnóstico temprano (por ejemplo, los comprobadores de síntomas), así como para conectar a los usuarios con los servicios sanitarios y las unidades de emergencia locales.

Ahora están surgiendo nuevas aplicaciones dirigidas a los usuarios para el seguimiento en tiempo real de la evolución del COVID-19, y son este tipo de aplicaciones las que precisan de ciertas limitaciones y directrices a la hora de recabar y utilizar datos personales de sus usuarios.

Dichas aplicaciones se desarrollan cada vez más y son producto de la asociación de empresas tecnológicas, el mundo académico, el sector sanitario y las autoridades gubernamentales, que son los responsables en última instancia de su financiación, desarrollo y aplicación.

Según la Guía de 21 de abril, las aplicaciones de “trackeo” que pretenden desarrollar e implementar en la sociedad los distintos gobiernos, deben cumplir con los siguientes criterios principales:

  • La utilización de la aplicación debe ser estrictamente voluntaria y los usuarios deberán tener un control total sobre sus datos en todo momento, manteniendo sus derechos de acceso, oposición, rectificación, eliminación, etc. de sus datos.
    Es probable que las aplicaciones de geolocalización supongan un alto riesgo para los derechos y libertades de las personas físicas. Por ello, se deberá realizar una evaluación de impacto de la protección de datos antes de su implementación.
  • La información sobre la proximidad entre los usuarios de la aplicación se puede obtener a través de Bluetooth sin la necesidad de geolocalizar al individuo, y no se deberá guardar información sobre los recorridos realizados por los usuarios.
  • La información recabada deberá guardarse de manera encriptada y anonimizada.
    Cuando un usuario haya sido diagnosticado como infectado por el virus del SARS-Cov-2, sólo las personas con las que haya podido tener contacto, durante el período de relevancia epidemiológica, deben ser informadas, sin revelar mas información que la fecha en que tuvo lugar el contacto y el número de veces que se ha estado en contacto con una persona infectada.
  • El funcionamiento de este tipo de aplicaciones puede requerir el uso de un servidor centralizado. En tal caso, los datos procesados por el servidor deben limitarse al mínimo necesario para cumplir con el objetivo.
    Las aplicaciones deberán ser desarrollas de tal forma que garanticen que de la información facilitada no se permita inferir la identidad o el diagnóstico de otros usuarios.
  • El único propósito por el cual se podrían permitir el desarrollo y uso de estas aplicaciones consiste en informar automáticamente a las personas potencialmente expuestas al virus para que puedan adoptar las medidas pertinentes para evitar su propagación.
  • Los datos deben conservarse sólo durante el tiempo que sea necesario para cumplir el propósito específico para el que fueron recogidos.

A continuación, relacionamos las aplicaciones que ya han sido desarrolladas en diferentes países y que están siendo utilizadas por las autoridades gubernamentales y sanitarias de dicha localidad:

  • TraceTogether: Esta aplicación ha sido desarrollada por el Organismo Gubernamental de Tecnología de Singapur (GovTech) en colaboración con el Ministerio de Salud, y permite rastrear a las personas que han estado expuestas al virus teniendo en cuenta la proximidad y la duración de un encuentro entre dos usuarios. Luego alerta a quienes entran en contacto con alguien que ha dado positivo o tiene un alto riesgo de ser portador del coronavirus. Una vez que se confirma o se sospecha que una persona está infectada, se puede optar por permitir que los hospitales, el Ministerio de Salud y terceros accedan a los datos de la aplicación para ayudar a identificar otros usuarios con quienes se haya tenido contacto.
  • Pan-European Privacy-Preserving Proximity Tracing: Más de 130 científicos, tecnólogos y expertos de ocho países europeos -incluidos Alemania, Francia e Italia- participaron en una iniciativa sin ánimo de lucro que desarrolló una aplicación de código abierto que analiza las señales de Bluetooth entre teléfonos móviles para detectar usuarios que han estado cerca unos de otros.  La aplicación almacena temporalmente esos datos cifrados a nivel local y, si los usuarios dan más tarde positivo en la prueba de COVID-19, puede alertar a cualquiera que haya estado cerca del individuo infectado en los días anteriores, manteniendo protegida la identidad de todos los usuarios
  • App de trackeo de Corea: Financiada por el gobierno coreano, la aplicación ha sido utilizada por las autoridades designadas para proporcionar información sobre la evolución del COVID-19, informar a los usuarios sobre las directrices a seguir durante el período de cuarentena, y evitar posibles violaciones de las órdenes de cuarentena.
  • C-19 COVID Symptom Tracker: El objetivo de esta aplicación desarrollada en el Reino Unido entre investigadores y científicos del King’s College de Londres, una empresa de ciencias de la información sanitaria y el Instituto Nacional de Investigación Sanitaria de los Hospitales Centreat Guy’s y St Thomas’s es frenar el brote de COVID-19 ayudando a los investigadores a identificar i) la rapidez con que el virus se está propagando en diferentes zonas, ii) las zonas de alto riesgo en el Reino Unido y iii) quiénes son los que corren mayor riesgo, mediante una mejor comprensión de los síntomas vinculados a las condiciones sanitarias subyacentes. Según los investigadores, los datos del estudio pueden revelar información esencial sobre los síntomas y la evolución de la infección en diferentes personas. También puede ayudar a los investigadores a comprender por qué algunas personas llegan a desarrollar síntomas más graves o fatales mientras que otras sólo tienen síntomas leves debido a COVID-19.