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Directrices de la Agencia sobre brechas de seguridad

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Brechas de seguridad AEPD

Directrices de la Agencia sobre brechas de seguridad

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha reforzado en los últimos años sus orientaciones sobre cómo deben actuar las empresas ante una brecha de seguridad que afecte a datos personales. A través de su «Guía para la gestión y notificación de brechas de seguridad» y la herramienta digital «Comunica-Brecha RGPD», la Agencia busca que los responsables del tratamiento cuenten con procedimientos homogéneos y eficaces para prevenir, detectar y responder ante incidentes.

Qué se considera una brecha de seguridad

El artículo 4.12 del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) define una violación de seguridad como “toda violación de la seguridad que ocasione la destrucción, pérdida o alteración accidental o ilícita de datos personales transmitidos, conservados o tratados de otra forma, o la comunicación o acceso no autorizados a dichos datos”. La AEPD entiende que no se trata solo de un fallo informático, sino de cualquier suceso que pueda afectar a los derechos y libertades de las personas cuyos datos son tratados.

Las brechas se dividen en tres tipos principales:

  • De confidencialidad, cuando hay un acceso o difusión no autorizada.
  • De integridad, cuando los datos se alteran o manipulan sin permiso.
  • De disponibilidad, cuando la información se pierde o no puede recuperarse.

 

Un mismo incidente puede implicar varios de estos supuestos, y lo esencial es valorar si genera un riesgo real o potencial para los afectados.

Acciones recomendadas para evitar riesgos

La mejor forma de afrontar una brecha es prevenirla. La AEPD recomienda realizar evaluaciones de riesgo periódicas y aplicar medidas técnicas y organizativas adecuadas, como el cifrado, la autenticación multifactorial o la actualización constante de sistemas. Asimismo, es esencial implantar políticas internas claras sobre gestión de incidentes, control de accesos y copias de seguridad, e integrarlas en el programa de cumplimiento normativo de la empresa.

La formación del personal es un elemento crítico, ya que muchos incidentes se originan por errores humanos. Los empleados deben saber cómo detectar y comunicar posibles amenazas, como intentos de phishing o accesos sospechosos. También es importante establecer contratos seguros con encargados de tratamiento, exigiendo la notificación inmediata de cualquier incidente y la colaboración en su resolución.

Finalmente, la AEPD aconseja realizar simulacros de brechas y auditorías internas que permitan evaluar la capacidad de respuesta y detectar vulnerabilidades. La prevención, la anticipación y la mejora continua son las claves para reducir el impacto de posibles incidentes.

Cómo debe gestionarse una brecha de seguridad

Cuando se produce una brecha, el responsable del tratamiento debe actuar con rapidez, siguiendo un plan de actuación previamente definido. En primer lugar, se deben contener los daños y aislar los sistemas afectados. A continuación, se identificará la causa del incidente y se aplicarán medidas correctoras para erradicar el origen del problema. Una vez controlada la situación, se procederá a la recuperación de los datos y servicios afectados, verificando que todo funcione con normalidad y documentando cada acción realizada.

El RGPD exige notificar la brecha a la AEPD sin dilación indebida y, siempre que sea posible, dentro de las 72 horas siguientes a tener constancia de ella, salvo que sea improbable que suponga un riesgo para los derechos y libertades de las personas. La notificación debe realizarse a través del formulario oficial de la Agencia e incluir la naturaleza del incidente, el número de afectados, las posibles consecuencias y las medidas adoptadas.

Si la brecha entraña un alto riesgo, también deberá comunicarse a los interesados de forma clara y comprensible, informándoles de los hechos y de las precauciones que pueden adoptar. Aunque el incidente no se notifique, el responsable está obligado a registrarlo internamente, documentando las causas y las acciones tomadas, en cumplimiento del principio de responsabilidad proactiva del RGPD.

Las brechas de seguridad son, en muchos casos, inevitables, pero su impacto puede reducirse de forma notable si las organizaciones cuentan con mecanismos preventivos eficaces y con un protocolo de respuesta bien estructurado. La AEPD recuerda que la gestión de una brecha no es únicamente un imperativo legal, sino una oportunidad para demostrar el compromiso real de la empresa con la privacidad y la seguridad de la información.

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