
ISO 42001:2023 de inteligencia artificial: qué es y para qué sirve
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una pieza clave de la transformación digital de las empresas, pero también en una fuente de riesgos jurídicos, éticos y reputacionales.
En este contexto, ya no basta con que un modelo funcione bien desde el punto de vista técnico. Autoridades, clientes y socios quieren saber quién controla esos sistemas, qué garantías existen y cómo se gestionan los riesgos. Para responder a estas cuestiones se ha publicado la norma ISO/IEC 42001:2023, el primer estándar internacional específico para sistemas de gestión de la inteligencia artificial. Su finalidad es ofrecer un marco de gobernanza que permita diseñar, desplegar y utilizar IA de forma responsable, alineada con la normativa y con las expectativas de confianza del mercado.
Qué regula la norma ISO 42001:2023
ISO 42001 no es un manual técnico sobre algoritmos, sino una norma de sistema de gestión. Regula cómo se organiza la empresa alrededor de sus sistemas de IA: qué políticas aprueba, qué procesos sigue, quién toma las decisiones y qué controles aplica.
Al igual que otros estándares como ISO 9001 o ISO/IEC 27001, sigue la estructura de alto nivel de los sistemas de gestión. En la práctica, exige que la organización:
- Defina el contexto y el alcance del sistema de gestión de IA.
- Establezca una política de IA responsable, aprobada por la alta dirección.
- Identifique riesgos y oportunidades y planifique objetivos y medidas.
- Asegure recursos, competencias y gestión de la documentación.
- Gestione el ciclo de vida de los sistemas de IA: diseño, adquisición, pruebas, despliegue y monitorización.
- Evalúe el desempeño del sistema mediante indicadores y auditorías internas.
La particularidad de ISO 42001 es que aplica esta lógica a los riesgos propios de la IA: sesgos y decisiones potencialmente discriminatorias, falta de explicabilidad, impacto en derechos fundamentales, exposición de datos personales y riesgos de ciberseguridad. En definitiva, regula el cómo se gobierna la IA dentro de la organización, dejando libertad tecnológica, pero exigiendo orden, trazabilidad y control.
Objetivos del sistema de gestión de IA
El sistema de gestión de IA (AIMS, por sus siglas en inglés) es el conjunto de políticas, procesos, roles y controles que la organización implanta para tener la IA bajo control.
1. Buena gobernanza y rendición de cuentas
El primer objetivo es garantizar una buena gobernanza. ISO 42001 persigue que la IA no se utilice de forma improvisada o fragmentada. La norma exige definir quién hace qué: qué órgano aprueba la política y la estrategia de IA, quién es responsable de cada sistema o caso de uso y cómo se coordinan las áreas implicadas.
Esto permite que, ante un incidente, exista trazabilidad de las decisiones y se pueda demostrar que la empresa ha actuado con diligencia, algo especialmente relevante frente a autoridades de control, clientes y socios comerciales.
2. Gestión de riesgos y cumplimiento normativo
El segundo eje es instaurar una gestión de riesgos específica para la IA y facilitar el cumplimiento normativo. Para cada sistema, la organización debe identificar:
- Impactos potenciales sobre personas y sobre el negocio.
- Riesgos jurídicos (protección de datos, consumo, igualdad, responsabilidad, etc.).
- Controles adecuados: revisión de datos y modelos, pruebas antes del despliegue, límites a la automatización, supervisión humana y medidas de seguridad.
Además, el sistema de gestión de IA debe integrarse con el cumplimiento de RGPD, LOPDGDD, LSSI, AI Act y normativa sectorial, generando evidencias documentadas que puedan presentarse ante autoridades, clientes o socios (registros, evaluaciones, informes, actas, etc.).
3. Confianza y transparencia
El tercer objetivo es reforzar la confianza y la transparencia. Un sistema alineado con ISO 42001 facilita explicar:
- Cuándo se utiliza IA en productos, servicios o procesos internos.
- Qué decisiones están automatizadas y cuáles mantienen supervisión humana.
- Qué límites se han establecido y cómo se tratan las incidencias.
Esto mejora la percepción de clientes, usuarios, inversores y reguladores y refuerza la reputación de la organización frente a competidores que usan IA sin controles claros.
Cómo obtener la certificación para tu empresa
ISO/IEC 42001 es una norma certificable. Una entidad de certificación independiente puede auditar el sistema de gestión de IA de la organización y, si cumple los requisitos, emitir un certificado con un alcance determinado.
1. Alcance y diagnóstico inicial
La primera fase consiste en definir el alcance y realizar un diagnóstico inicial. La alta dirección decide qué áreas y sistemas de IA se incluirán en el sistema de gestión y, en su caso, en el certificado. A continuación se lleva a cabo un análisis de brecha que permite:
- Conocer el inventario de sistemas y casos de uso de IA.
- Revisar políticas y procedimientos existentes.
- Evaluar el grado de alineación actual con la norma.
Con ello se obtiene una hoja de ruta realista para llegar al cumplimiento.
2. Diseño e implantación del sistema
La segunda fase es diseñar e implantar el sistema de gestión de IA. Sobre la base del diagnóstico se elaboran o adaptan políticas y procedimientos específicos, se definen objetivos e indicadores y se asignan roles y recursos.
En paralelo, se despliega el sistema en la práctica: formación de los equipos, puesta en marcha de procesos, generación de evidencias mediante registros e informes y monitorización de los sistemas de IA.
3. Auditorías y certificación
La tercera fase consiste en realizar auditorías y obtener la certificación. Una vez que el sistema está en funcionamiento, la organización lleva a cabo auditorías internas para verificar su eficacia y detectar mejoras.
Posteriormente puede solicitar la auditoría de certificación a una entidad acreditada, normalmente en dos etapas: revisión documental y verificación sobre el terreno. Si el resultado es favorable, se emite el certificado ISO/IEC 42001 con el alcance acordado y se programan auditorías de seguimiento periódicas para asegurar que el sistema se mantiene y mejora de forma continua.

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